Sobre "Don Carlos", de Schiller
Mientras viajamos de pueblo en pueblo — (Don Carlos, de Schiller)
El largo y polvoriento camino se extiende por la llanura culebreando al
sol, tranquilidad de paisaje solo rota por el lento caminar de tres
carretas tiradas por cansinos caballos en su largo viaje hacia el pueblo
siguiente. En el pescante de cada carreta se sientan una o dos
personas, sombrero de ala ancha calado hasta los ojos, pañuelo que tapa
la boca y nariz intentando tragar el menor polvo posible del camino. En
el primero de los carros, dos individuos charlan despreocupadamente tras
los grandes pañuelos:
- ¿Estás seguro que esta obra gustará en Almagro? No las tengo todas conmigo.
- Seguro que gusta, es una buena obra, todos hemos leído ya el libreto y
repartido papeles, hemos desestimado aquellos que no podemos cubrir,
pues nuestra compañía es pequeña y en estas dos jornadas tendremos
tiempo de ensayar en las paradas para pasar la noche.
- Pero es que es de un autor alemán, luterano dicen y puede que las autoridades no nos miren con buenos ojos…
- Te lo repetiré una vez más Martín: Schiller es, efectivamente, alemán,
pero también lo es Goethe que, te recuerdo, es un autor aceptado en
esta nuestra España. La obra, como sabes, es sobre el infante Don
Carlos, hijo de Felipe II de un matrimonio anterior y su enfrentamiento
en varios aspectos, a saber, amoroso pues ambos están enamorados de
Isabel de Valois esposa actual del Rey, y también político pues tienen
puntos de vista diametralmente opuestos sobre el destino y papel de la
Corona. Contiene elementos de rivalidad padre/hijo, amores verdaderos y
amores pactados por causas políticas, rencillas y enfrentamientos entre
bandos opuestos en la Corte, cantos a la amistad y a la libertad y,
¡cómo no! Intrigas religiosas con la Inquisición al fondo. Tiene todos
los elementos que garantizan el éxito entre el público aunque lo haya
escrito un alemán. Y como no dudo de nuestra calidad como actores, estoy
seguro del buen fin de esta aventura. Además, en el festival de Almagro
nos pagan muy bien.
- El alemán yerra en algunos hechos históricos, quizá la obra sea muy larga…
Durante unos minutos solo se oyó el lento piafar de los caballos, el
primero de los hombres se echaba un largo trago de la bota que había
descolgado de un clavo de la carreta…
- Muy mal debes haber dormido esta noche para que le estés dando tantas
vueltas a algo que ya hemos hablado y convenido. Esta obra tiene unos
valores bien expuestos, sentimientos eternos que nos hacen humanos. El
Rey Felipe II, en cuyos dominios no se ponía el sol, era casi un dios,
soledad inmisericorde en su absoluto poder, pero es un hombre al fin,
ayudó a deponer a su padre, Carlos V y tiene celos de su hijo, vive en
un continuo sobresalto, aterrorizado casi. El infante Carlos cree estar
enamorado de su madrastra, la Reina Isabel y es amado a su vez por la
Princesa de Éboli. Finalmente toma conciencia de su amor por la libertad
de los pueblos y decide el levantamiento contra su padre; descubierto,
detenido y acusado de traición, termina sus días encerrado. El Marqués
de Poza representa la libertad, la fraternidad, la igualdad, valores que
luego recogería la revolución francesa, y eso es lo que quiere que
Carlos lleve a cabo mediante la liberación de los pueblos de la religión
católica; descubierto, es muerto por orden del Rey. La inquisición
siempre en la sombra vigila a todos, incluido el Rey, e interviene
cuando decide que la situación no debe empeorar más. Nosotros, tras los
inevitables cambios que hemos realizado, realzaremos los valores de
libertad, igualdad entre personas, fraternidad de los pueblos frente al
poderoso, pero como al final la Monarquía y la Inquisición acaban con
ese proyecto de sedición, nadie podrá protestar y todos contentos. Otra
cosa sería si hiciésemos Guillermo Tell, en ésa sí que gana la
revolución… Tranquilo Martín, descansa un rato si quieres, queda aún
hasta que acampemos para pasar la noche.
Tras el paso de la comitiva, el polvo se asienta lentamente, dejando el camino liso, como si nada ni nadie hubiese pasado.
Relato de José Luis.
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