Poema sobre el agua, de Ángeles

Necesitaba escuchar el canto
de sus ocho surtidores,
el olor de la música,
la humedad de sus notas acordes.
Respirar al ritmo del agua
y ventilar mi asfixia.
Pero son ocho lenguas transparentes
que suben y bajan sin sentido, 
desafinadas notas que huyen
de la armonía de un pentagrama.

Han comenzado a descender en círculos,
absorbidos por la dureza de la tierra,
y solo ha quedado el verdín
maloliente del estanque.

Ángeles Chozas.


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